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martes, 27 de septiembre de 2011

¡LOS PRIMEROS 45 MINUTOS, ESTUVIERON DE MÁS!

                    ¡LOS PRIMEROS 45 MINUTOS, ESTUVIERON DE MÁS!

Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor



Quítale al primer tiempo, el gol antofagastino conquistado a los 45 minutos por Erick Pino -en la única jugada con velocidad y bien finiquitada- y te queda la más pura expresión de una vulgar pichanga. Si alguien aún no sabía qué significaba una pichanga de fútbol, tendría que haber asistido al Parque Juan López, a presenciar el primer tiempo entre los pumas y Magallanes para aprender de inmediato su soporífero significado. Un ir y venir del balón, sin ton si son; tiros al arco que se iban a las nubes o al banderín del corner; saques laterales por toneladas; algunos caramelos que ni siquiera alcanzaban para entibiar las manos de los arqueros y kilómetros de jugadas cortitas, menuditas, livianitas y otros calificativos afines para acciones tan deslavadas, que a nadie se le hubiese ocurrido pensar que Antofagasta era el puntero y que el equipo carabelero necesitaba puntos urgentes para no desaparecer del fútbol profesional.
Por eso, hasta ese momento, mucho mejor estuvieron las empanadas calentitas –pasadas a cebolla-, que vendía el “do, do por cien”, para entibiar la gélida mañana.
En la segunda fracción fue otro partido, porque la visita buscó la paridad con más hombres en ofensiva y en su adelantamiento generalizado, dejaba inmensos boquerones, muy propicios para meter pelotazos al vacío. Y pelotazos también al rival, porque Antofagasta no mejoró su accionar de forma sustancial, con jugadores de bajísimo nivel como Ronald González y Osmán Huerta, excepto en la jugada del penal que, más habilosito que otras veces, eludió al arquero antes que tirar “a lo que saliera”, al bulto.
Lanzamiento bien ejecutado por Rubina y llegó el tranquilizador 2-0, sin realizar nada extraordinario, debido a este Magallanes que sigue dando la hora con el “Arica” Hurtado en la banca. Un equipo que tan sólo mostró ser un “clon” perfecto de Rangers, la anterior visita. Es decir, nada de nada.
Así fue arrastrándose un triunfo fácil “sin saber leer, ni escribir”; entonces  la preocupación principal ya no fue Magallanes, sino los dos jugadores pumas que salieron lesionados, en jugadas normales y sin que mediara ninguna infracción descalificadora del rival. Además del prematuro agotamiento de ciertos jugadores, que abrió una interrogante respecto a la preparación física del plantel. Ya el año pasado, muchos jugadores terminaron “gateando” y el notorio declive físico, fue una de las causas primordiales de no ascender en las últimas fechas, al fútbol de honor.
Por el momento mandan los números. Esos 10 puntos de diferencia respecto del segundo en la tabla, que es Naval, en una jornada en que todos jugaron a favor de los pumas.
Sin embargo, la grisácea mañana no dio para celebraciones mayores, debido a la tristeza del viaje final de un puma campeón y auténticamente antofagastino, que triunfó en el mítico quillotazo de 1968 y las selecciones antofagastinas: René Jáuregui.
Se le rindió un respetuoso minuto de silencio, previo al inicio del partido.

(Leer entrevista a René Jáuregui, realizada el 2009, en su última visita a Antofagasta).



lunes, 12 de septiembre de 2011

¡SE ME PERDIÓ DE VISTA RANGERS Y NO LO PUEDO ENCONTRAR!

¡SE ME PERDIÓ DE VISTA RANGERS Y NO LO PUEDO ENCONTRAR!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor





Hasta el minuto 71, el partido de los pumas frente Rangers, se estiraba con un lánguido empate y el cuadro local sucumbía ante un evidente descenso físico, futbolístico y anímico, mientras los huasitos se agrandaban y llegaban con algunos caramelos a la valla de López. Minuto de incertidumbre en que las esperanzas quedaban a merced de los recién ingresados Narváez y Huerta, para volver a propiciarse las jugadas de gol, que no supieron cristalizar en el primer tiempo y que fueron amilanando la fortaleza espiritual de los jugadores pumas y el panorama se tornaba cada vez más grisáceo, en este partido de “seis puntos”, como decían aquellos que les gusta inventar cosas raras.
Vino un tiro libre, por la banda izquierda y en el habitual borbollón de hombres y en el rechazo parcial de la defensa sureña, apareció Ronald González que hizo explotar de júbilo a los dos mil incondicionales hinchas y a otros dos mil aparecidos.
De allí para adelante fue otro partido. Con el estímulo anímico que significó la apertura del marcador, todo cambió. Los jugadores rojinegros se fueron en busca de la paridad  y los pumas se encontraron con abundantes espacios para el contragolpe.
Nada mejor para un mediocampista y un delantero, que sorprender adelantada a una defensa para meter pelotazos al vacío y en profundidad. Y tanto mejor, si se trataba de Rangers, un equipo livianito y con algunos jinetes jugando fútbol. Claro que no todo fue “coser y cantar” para la oncena local, porque en la defensa talquina se escondía un longevo “criminal” de mil batallas en el cuerpo, pero en franca decadencia como es Marco Villaseca.
A partir de aquel “segundo aire”, comenzó el festín puma y muy bien por Giovanni Narváez, que se cuadró con el gol de la tranquilidad. Un antofagastino resistido por la hinchada local, desde tiempos inmemoriales. Y para más remate, cada vez que jugaba se mandaba desafortunadas jugadas que acrecentaba el rechazo de los que no tienen idea de fútbol, porque se trata de un jugador interesante y experimentado; además que tiene buen porte. Todos saben que yo detesto a los jugadores enanos.
Más allá de las cuentas alegres por haber perdido de vista a Rangers, el sublíder en la tabla de posiciones –el CDA le sacó ocho puntos de ventaja- inquieta el excesivo toque de balón del cuadro antofagastino, que para los “pichangeros” neófitos, pudiera aparecer atractivo, pero que es improductivo y también exasperante, cuando carece de rapidez, profundidad y sorpresa. Y durante largos pasajes del encuentro los jugadores albicelestes cayeron en ese jueguito anodino y estéril; razón fundamental del fracaso del fútbol chileno a nivel internacional.
Aún así, los pumas van en alza y se nota un equipo sólido y bien afiatado; pero lo que más pesa al ser evaluado por los rivales, es la mística que luce; esa aura que irradia, solamente el equipo que posee alma de campeón.
      

lunes, 29 de agosto de 2011

¡LOS PUMAS REGRESARON DE LAS VACACIONES!

¡LOS PUMAS REGRESARON DE LAS VACACIONES!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor


Triunfo inobjetable, claro y contundente. 3-0 vencieron los pumas al cuadro de Coquimbo, en una faena sumamente fácil, tranquila y halagadora, bajo un frío espantoso, como si estuvieramos en los "sures".
Nadie alcanzó ni siquiera a ponerse nervioso, -algo tan típico entre los hinchas de verdad-, cuando no salen las cosas dentro del campo de juego, porque recién los jueces venían saliendo de los camarines, cuando un balón abierto por la banda derecha lo tomó el chiquilín Huerta, se perfiló casi en diagonal en demanda del arco y en vez de rematar al pórtico, hizo el pase ligeramente hacia atrás, con tan buena suerte para Ronald González que en su fallido intento por amortiguarlo con el pie, le rebotó en el botín y traspasó lentamente  la línea del gol.
De allí para adelante y en todo el partido, resultó una faena muy tranquila para el arquero López. Una que otra atajada de cierto peligro y lo demás fueron puros caramelos, ante la carencia de delanteros relevantes en la vanguardia coquimbana.
En el segundo lapso, de nuevo otro gol antofagastino, cuando el árbitro ajustaba su cronómetro. Un rebote de un tiro libre, que manoteó el portero pirata, lo tomó Oyarzún y mandó un furibundo zapatazo que remeció el vertical opuesto y se fue violentamente al fondo de las mallas.
Los pumas mandaban en todos los sectores de la cancha, notándose nítidamente la faena de Escudero,  marcando la diferencia y dejando en claro que es una pieza fundamental en el andamiaje del equipo albiceleste. Y a mi entender, fue el valor más destacado del plantel en la conquista de la segunda gran estrella puma. Con su retorno a la titularidad, dio por terminadas las vacaciones de invierno que se tomaron sus compañeros en las primeras fechas, que hicieron dudar a muchos que repetirían la excelente campaña del torneo de apertura.
Ojalá que este triunfo marque el término del bajón, que experimentan todos lo cuadros que se encumbran por sobre el resto en la tabla de posiciones y nuevamente ocupe los lugares de avanzada, ya habituados -por fin- al nuevo campo de juego.
Luego, vino la yapa; el tercer gol puma, con un impecable globito que hizo Ronald González, ante la salida del portero Mandujar y la desatada algarabía ante tan inusitado marcador.
El resto del partido, fue un mero trámite y carente de interés, con un cuadro aurinegro tan entregado que ahorra más comentarios; así, muy pronto aparecieron los oles surtidos para entibiar la fría mañana, pero tal entusiasmo no alcanzó para hacer la "ola", porque es un estadio demasiado chico y se requieren más espectadores, que los dos mil hinchas incondicionales de siempre.
Yo hubiera preferido que en vez de tantos oles, hubiese aflorado el "instinto asesino" de los jugadores antofagastinos para hacerle un boleta de proporciones al cuadro de la cuarta región. No oculto que, por definición, a ese equipo le tengo "mala", al igual que a Wanderers, Concepción y, obviamente, los "campeones de mentira" santiaguinos.
Volviendo a los pumas, tampoco puedo ponerme tan exigente con ellos, si recién venían llegado de vacaciones...

domingo, 7 de agosto de 2011

"ES LO QUE HAY" (EN CUANTO A CANCHAS Y DIRIGENTES)

"ES LO QUE HAY" (EN CUANTO A CANCHAS Y DIRIGENTES)
Ricardo Araya Maldonado
Periodista


Una cancha pequeña, muy pequeña -quizás con las dimensiones mínimas reglamentarias-, graderías incómodas  y situada "donde el diablo perdió el poncho", fue el escenario -el Parque Juan López"- de la primera derrota 1-2 de los pumas ante Everton, jugando de local.
Allí, nadie se sintió a gusto. Ni el público -poco más de dos mil personas-; ni los "alaracos del micrófono", que relataron a la intemperie y, mucho menos, los jugadores locales, que siguen de vacaciones pese a que hace 45 días terminó el campeonato de apertura.
Fue una de esas derrotas que no dejan huellas, ni quedan en algún registro de la historia -a despecho que el cuadro puma quedó como un equipo comparsa en la tabla de posiciones-, pero que pone una luz de alerta  e incertidumbre, respecto de la campaña que cumplirán durante el resto de la temporada.
Triunfo visitante muy justo, merecido y predecible desde el inicio de las acciones. Con mejores llegadas de gol  y dominio territorial, ante un cuadro albiceleste errático, displicente, abúlico, de esfuerzo medido, sin chispa y con las mismas carencias de siempre, que resulta ocioso repetir porque "nada nuevo bajo el sol" y de importancia, ocurrió con las contrataciones en el tiempo del receso futbolístico. Más si faltó Escudero, que fue el jugador que llevó el peso de la campaña anterior y Richard Olivares, que pone fútbol y agresividad, en los momentos claves del partido.
Desgraciadamente este tipo de cancha favorece aún más al rival que viene a agruparse en la defensa, reduciendo los espacios y jugando con las archiconocidas artimañas de los equipos "ratones". Por eso, los jugadores pumas nunca le encontraron "la vuelta al partido", estuvieron completamente obnubilados en ideas generadoras de buen fútbol y muy perdidos en tiempo y distancia, en un campo de juego totalmente extraño, de pasto sintético, que incluso lucía descolorido.
Creo que faltó manejo dirigencial para estirar los plazos de inicio de las obras  para entregar el Estadio Regional a fines de temporada, pero difícilmente puede pedirse una buena gestión a ilustres desconocidos que pasan encerrados en una oficina, o en turnos de 4x4, "lejos del mundanal ruido", con un jefe por delante y que, por lo mismo, carecen de los contactos gubernamentales y políticos para  haber dilatado el proceso de remodelación y haberse “adueñado” del Estadio Regional, hasta haber conseguido el retorno al fútbol grande, con la vuelta olímpica incluida.
"Es lo que hay" (y bien poco), dirá resignadamente más de algún fanático de mi CDA amado.

miércoles, 29 de junio de 2011

RICARDO ARAYA MALDONADO Y EL PUMA CAMPEÓN...


ADIÓS A LAS “JETTAS” Y A LAS MENTIRAS DEL “CARE´PATO RIVAS”
Ricardo Araya Maldonado
El Hincha más Hincha del CDA

...Y ya lo ve...y ya lo ve, somos campeones otra vez...y ya lo ve, y ya lo ve, son los pumas otra vez....
Cuando ha transcurrido más de un día, aún perdura mi intensa felicidad de asistir a la conquista de la segunda gran estrella...qué importa si no subimos de inmediato al fútbol grande y tendremos que esperar hasta fin de año...aquí lo más relevante es que mi CDA amado ganó un título de verdad y en forma brillante, rompiendo ese terrible maleficio que nos perseguía después de conquistar el imperecedero “Quillotazo”, al fracasar en las intancias decisivas, en el permanente afán de alcanzar otra estrella.. 
Justo en el instante en que alzamos la copa, ante ese impresionante y fervoroso marco de público, dijimos adiós a las "jettas"... adiós a las "bestias negras"… adiós a que "en la puerta del horno se nos quemara el pan"... porque ahora el equipo que representa a la “Perla del Norte”, comenzará a  escribir otra historia.
Sí. La historia de un club ganador, aún cuando sabemos que siempre encontraremos los mismos escollos que ha generado por siglos el reprochable contubernio de los clubes capitalinos -eternos campeones de mentira-, con la bochornosa complicidad de los árbitros y ni hablar de la confabulación del periodismo deportivo centralista, dirigido por un montón de “dinosaurios” de la televisión, Radio y prensa y sus correspondientes "medios pollos" y "pituteros de ocasión", quienes tienen prohibición absoluta de discrepar con el "dinosaurio mayor"; caso contrario se van derechito para la casa y se pierden en un atroz anonimato, que para un santiaguino resulta insoportable y es como morir en vida.
El caso más reciente, fue el “comentario”, de un secuaz aparecido en el CDF, conocido como el “Care´pato Rivas”, que llegó a nuestro propio estadio para lanzar una sarta de mentiras y revelar su desconocimiento del reglamento del fútbol, en el partido de Antofagasta frente a Everton, ante los televidentes de todo Chile, poniéndose la camiseta de Everton y de Rangers, simultáneamente, ya que al parecer observó otro partido; muy diferente al que los 25 mil espectadores vivimos en el mítico Estadio Regional.
En el ambiente periodístico, le llamamos “rifleros” a los aparecidos en los medios de comunicación masiva, sin ser profesionales y que carecen de vocación. Esos que “no tienen dedos para el piano”.
Por eso, este “Care´pato”, es un vulgar “riflero” oportunista y que declaro “personaje no grato”, después de haberme solazado reviviendo las emociones del sacrificado triunfo antofagastino, con las dos repeticiones de la inolvidable gesta de los pumas, que volvió a emitir el Canal del Fútbol, a todo Chile.



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¡¡¡Y YA LO VE…Y YA LO VE…SOMOS CAMPEONES OTRA VEZ!!!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista

13,57 HORAS…13,57 HORAS…13,57 HORAS…DOMINGO 26 DE JUNIO DEL 2011

¡¡¡ANTOFAGASTA CAMPEÓN!!!...¡¡¡ANTOFAGASTA CAMPEÓN!!!... ¡¡¡ANTOFAGASTA CAMPEÓN!!!...

…¡¡¡Y YA LO VE…Y YA LO VE, SOMOS CAMPEONES OTRA VEZ!!!... …¡¡¡Y YA LO VE…Y YA LO VE, SOMOS CAMPEONES OTRA VEZ!!!... …¡¡¡Y YA LO VE…Y YA LO VE, SOMOS CAMPEONES OTRA VEZ!!!...

…¡¡¡Y YA LO VE…Y YA LO VE!!!…¡¡¡DÉJENME CELEBRAR OTRA VEZ!!!...
¡¡¡LA SEGUNDA GRAN ESTRELLA!!!







EL “JEFECITO” DEL ÁRBITRO ARANDA, NACIÓ EN TALCA
Ricardo Araya Maldonado
Periodista

Los árbitros no son funcionarios independientes. Por lo mismo, no se mandan solos; tienen un jefe y éste por supuesto es el encargado de marcar el presente y el futuro de su carrera referil, más allá de sus cometidos dentro de la cancha.
El jefecito del nefasto juez Claudio Aranda y su vergonzoso arbitraje del partido de Antofagasta frente a Everton, es nada menos que el cuestionado ex referee Pablo Pozo, nacido en la región del Maule; específicamente en la provincia de Talca. Sí, exacto, donde pertenece el equipo de Rangers, que disputaba mano a mano con los pumas, la conquista del torneo de apertura.
Más claro…echarle agua, porque estos señores de negro, al igual que cualquier aficionado al fútbol, llevan en sus corazones a sus clubes favoritos y, obviamente, ansían lo mejor para las instituciones de sus amores.
Con sus yerros garrafales y antojadizos cobros, hizo lo imposible para que Antofagasta no se llevara el triunfo y la merecida segunda gran estrella.
Este Aranda, que dirigió en primera división y lo descendieron por sus deplorables arbitrajes, “se comió enterito” tres penales, más grandes que el Estadio Regional. Debió expulsar a dos jugadores de Everton, por unos “patadones” sin misericordia, pero tan sólo les mostró tarjetas amarillas. En las infracciones por la disputa de balones divididos y saques laterales siempre cobraba a favor de la visita. Los cobros a favor de Antofagasta, siempre fueron lejos del arco de Dalsasso. Permaneció inmutable ante la desesperante demora en reanudar las acciones de los jugadores ruleteros. Esta intencional pérdida de tiempo no la descontó en el primer tiempo, cuando el marcador no favorecía a Antofagasta. Sí lo hizo en la segunda fracción –agregando cuatro minutos- cuando el 1-0 dejaba fuera del título a Rangers.
Dejó sin sancionar un feroz combo en pleno rostro, propinado al jugador Huerta, por parte de un defensa viñamarino, estando de frente y muy cerca de la agresión tipo matón de barrio.
Yo estuve en el Estadio Regional, en una ubicación privilegiada y posteriormente ví dos veces la repetición del partido, a través del Canal del Fútbol, al término de los cuales sigo preguntándome ¿y de dónde saliste “comentarista de fútbol”, oye Care´pato Rivas, para calificar de excelente el arbitraje de Aranda? Seguro que tienes algún “padrino”, porque ni siquiera te sabes el reglamento del fútbol y tu vocabulario es pobrísimo.
De los “jueces de línea” ayudantes de Aranda, ni hablar, ya que fueron meros y ociosos adornos…para qué tanta comunicación entre ellos, a través de audífonos y micrófonos, si no tuvieron ningún compromiso con establecer justicia dentro de la cancha (y ni que se les ocurra contradecir un cobro del juez, ya que allí mismo se cortan sus carreras, cayendo “en desgracia”; por eso optan mejor por “ponerse a la lata” del juez principal.
Pensar que me había alegrado muchísimo cuando supe que el partido sería transmitido por el Canal del Fútbol, ya que imaginé que el ojo acusador de las múltiples cámaras, refrenaría los saqueos que siempre perjudicaron a nuestro club antofagastino, a través de toda su historia (imagínense como serían los “robos”, cuando no se televisaban los partidos, durante largos años).
Aquella ignorada evidencia delatora, -en complicidad con los desacertados e interesados comentarios de los “alaracos del micrófono” del CDF- revela que los caraduras están plenamente vigentes y no se amedrentan ante nada con tal de conseguir sus deleznables propósitos.
Por eso, esta dicha inmensa –adobada con un sufrimiento intenso- no tiene límites y permanecerá indeleble por siempre, en el recuerdo de los antofagastinos de verdad.

sábado, 25 de junio de 2011

¡Mi “Quillotazo”…el único gran título puma!


¡Mi “Quillotazo”…el único gran título puma!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista

Suena el pitazo y comienza el partido...qué partido ni nada por el estilo, si esto es un monólogo, con el cuadro canario volcado sobre la valla defendida por el "Tarzán" Berly, dispuesto a resistir el empate, la orden imperiosa de don Pancho Hormazábal, para ser campeones del ascenso… de qué partido me hablan si esto se transforma en un sufrimiento atroz, en cada segundo que pasa…en cada balón que llega al área albiceleste.
A ratos, la defensa antofagastina es zarandeada y hace agua por todos lados; en otro rato, la acompaña la diosa fortuna; al rato siguiente, el despilfarro increíble del uruguayo Grafigna, que no puede hecharla adentro….luego los tapadones del “pelaito” Berly.
Otro rato después y como siempre, el peruano Bravo, multiplicándose, ganando una y mil veces en el juego aéreo, pero dejando al desnudo sus limitaciones con balones jugados a ras de piso. Entonces, en las coberturas aparece el voluntarioso tocopillano Toño Espinoza, despejando con urgencia, lesionando aún más su maltrecho muslo derecho...
De qué partido puedo hablarles, si de tanta emoción, transpiro más que Juan Carlos Meneses, correteando a medio mundo en las inmediaciones del área, olvidándose por completo que alguna vez fue puntero derecho... y cerca de mí, mirándolo casi pegado a la reja, el "Monico" Jáuregui, defendiedo como gato de espalda, reventando sin asco el balón, lanzándolo muy lejos, para que no vuelva más...


Qué partido voy a comentar, si no me sale la voz de tanto gritar con mi tono de niño; soy un atado de nervios cuando el desgarbado "Chuleta" Vega, tan pulcro con el balón, ahora lo pierde una y otra vez y Juan Pelayo Ayala, tiene que bajar a cooperarle, diluyéndose en funciones ajenas a sus cualidades ofensivas.
    Qué partido voy a gritar, si lo único que hago es comerme las uñas de pura angustia, porque el "Maestro" Saavedra, no encuentra su mejor juego, aunque sabía que este encuentro de balones divididos, refriegas y pelotazos, no era para los talentosos...e igual me desespero cuando el "Curco" Páez, pegado a la raya, no puede con sus mañas surtidas y sucumbe por enésima vez, en la intentona de fabricarse un tiro libre, que sirva para recobrar el aliento...
Qué partido estoy presenciando, si no está mi ídolo, el paraguayo Lucio González, que sabe de estos ajetreos, cuando hay que poner el caracho feo y la pierna fuerte, haciéndose respetar; en su reemplazo está el "Tanque" Barreto, que no sabe tanto como su compatriota guaraní...
Y así transcurrió el primer tiempo y los pumitas están con un pie en la Primera División...y así va transcurriendo el segundo tiempo y cunde la desesperación quillotana... y así crece el apoyo de la hinchada albiceleste... y así falta un cuarto de hora para el final... y así, el minutero de mi reloj "Oris", parece que no avanza.... y así, estoy sufriendo más de la cuenta... y así, llega el minuto 33, en uno de los tantos rechazos desesperados, recibe el balón el "Maestro", levanta la vista y hace un cambio de juego, colocando un pase de 25 metros para Juan Pelayo Ayala... y así, por la orilla izquierda, el paraguayo elude en velocidad a su cancerbero, entra ligeramente en diagonal y despacha un zapatazo fulminante... el arquero Anabalón vuela infructuosamente y el disparo rasante y colocado, se cuela casi rozando el poste izquierdo....
Así, lloré de puro contento, como nunca antes había llorado, sabiendo que un niño llora a cada rato ...así valió el sacrificio de viajar 1400 kilómetros sentado, incómodamente, en una banquita de madera.... así, menos que nunca, me importó desatar las iras de mi primera polola, que no estaba "ni ahí" con el fútbol...así, justifiqué haber viajado sólo con lo puesto...así, justifiqué mi sonrojo de andar "pechando" el almuerzo, porque no tenía ninguna moneda en mis bolsillos...así, esperaría los últimos doce minutos de juego, los más largos y agónicos de mi incipiente vida...
     Así ingresó el coquimbano Jorge Helo, para ayudar a corretear rivales... así, Pelayo Ayala, definitivamente, es un defensa más... así, Toñito Espinoza, no puede más con su pierna derecha...así, Carlitos Bravo, se agranda aún más en los cabezazos... así, por fin, a Juanito Páez, le resulta una infracción y, en eso de tirarse a la piscina y la ceremonia del tiro libre, se pierden dos minutos... así, lo único que deseo es dar la vuelta olímpica; yo se lo prometí a quien quería escucharme en las calles de la población Corvallis... así, el señor árbitro acapara todas las miradas...así, el árbitro levanta los brazos... así, con el griterío infernal, nadie escuchó el pitazo final...así, estoy en el séptimo cielo, cuando me salto la reja y descontrolado invado la cancha, junto a miles de antofagastinos…
Así, creo que estoy soñando cuando voy dando la vuelta olímpica...así, veo llorar al peruano Bravo... así, veo con el torso desnudo, a Juan Pelayo Ayala, llevado en andas...así, observo al Toño Espinoza, abrazado con Onofre Barreto, riendo como locos y diciéndose no sé qué cosas... así, corro desesperado al arco y remezco una y otra vez, la red triunfadora...así, la muchedumbre me aprisiona...así, la hinchada albiceleste lo cubre todo...


Tu corazón nena, tu corazón,
cambia de colores según la ocasión,

mi corazón nena, mi corazón,
Tiene los colores
de un PUMA CAMPEÖN...!!!!!


Así, no puedo más con mi emoción... y me siento orgulloso de ser antofagastino, como siempre, desde siempre...así, agradezco eternamente, la dicha indeleble que viví en Quillota, en aquel verano de 1969 siendo casi un adolescente... así, de tanto celebrar, demoré una semana en regresar a mi ciudad natal... así, han transcurrido más de 42 años, desde aquel irrepetible "Quillotazo"...
...Así, al evocar esta única dicha grandota que recibió mi ciudad natal, vuelvo a ser el chiquilín aquel, soñador e iluso, que nací amando mi camiseta albiceleste...¡Gracias papá…gracias mamá…gracias tíos! que desde pequeño me enseñaron a amar y a defender lo propio, las raíces, el terruño…
…Así, quiero este domingo volver a celebrar…a gritar… ¡y ya lo ve, y ya lo ve, somos campeones otra vez!...a llorar sin inhibiciones…a sentirme hermano de todos…


jueves, 23 de junio de 2011

BRILLANTE TRIUNFO ANTOFAGASTINO FRENTE A LA ONCENA DE SAN LUIS…Y ¿QUÉ HARÁN LOS DIRIGENTES DEL CDA, FRENTE AL “HOMBRE DEL MALETIN”?

BRILLANTE TRIUNFO ANTOFAGASTINO FRENTE A LA ONCENA DE SAN LUIS…Y 
¿QUÉ HARÁN LOS DIRIGENTES DEL CDA, FRENTE AL “HOMBRE DEL MALETIN”?
Ricardo Araya Maldonado
Periodista





Bien. Inobjetable y brillante triunfo antofagastino frente a la oncena de San Luis. Así da gusto escribir, con el sabor grato de una faena impecable, cosechando los tres puntos y jugando de visita. Hace años luz, que no veía un equipo albiceleste tan convencido de lo que debía realizar dentro del campo de juego, teniendo en la mente siempre el arco rival e imprimiéndole velocidad y sorpresa a sus acciones tras los tres puntos.



Creo, sinceramente, que fueron muy necesarios mis zarandeos hacia los jugadores pumas y cuerpo técnico, para que entendieran que no debían creerse el cuento antes de tiempo, ni despreciar a ningún rival, aunque esté cayéndose de la tabla de posiciones. ¿Y por qué no jugaron así los anteriores partidos? ¿Acaso, llevan dentro de sí, una dosis de masoquismo, esperando mi crítica dura, implacable y sin miramientos?



Ese planteamiento ejecutado en el estadio quillotano, es el juego que me identifica y que siempre pregono; el que rinde jugosos dividendos, permitiendo después sacar cuentas alegres. Por fin se pusieron el overol y corrieron sin tregua durante los 90 minutos; estuvieron concentrados, bien aplicados; fueron guapos y “pusieron la suela” cuando la situación lo requería. Por lo mismo, el equipo no tuvo puntos bajos y los elogios van para todos por igual, incluyendo a Gustavo Huerta que -en la hora 24- entendió que no se puede obsequiar nada a nadie y menos en las puertas del título.



Richard Olivares le dio otra movilidad al equipo; es un jugador que cubre toda la cancha, muy experimentado y que –además- tiene gol. Eso si, su cambio fue inoportuno, ya que el equipo requería de un jugador de sus características cuando el vendaval quillotano se vino encima buscando la paridad. Debió haber salido Ronald González, muy feble en la disputa del balón.



Resultó muy positivo el inculcarle una mística ganadora al equipo, para luchar denodadamente en pos de ese festejo final, que la ciudad espera anhelante, incluyendo a los aparecidos. Esos que están “con Dios y con el Diablo” donde destacan en primeras aguas los muy tontitos que viven acá, eternos admiradores de equipos santiaguinos y los huasos llorones, que en la Perla del Norte, recién llegaron a conocer los billetes de 20 lucas.
Sin escatimar elogios, reitero el eficiente desempeño de los jugadores y cuerpo técnico y me siento dichoso de seguir constituyéndome en el principal hincha antofagastino, defendiendo –en mi irrenunciable estilo- a todo aquello con sabor a “antofagastinidad”.
Así como siempre he pregonado, -casi majaderamente- que me gustan los jugadores “vivos”. También prefiero a los dirigentes “vivos” (no me refiero a los que tienen las uñas largas). A ellos les corresponde ahora jugársela en las oficinas y pasillos del fútbol, incluyendo un seguimiento al “hombre del maletín”,  -ese deleznable personaje que siempre aparece al final de cualquier torneo-, permaneciendo al acecho y muy vigilante por si algún bandido, de esos eternamente enquistados dentro del fútbol chileno, pretende sacar suculentos fajos de billetes para ofrecer “incentivos” a los jugadores de Everton, que vienen “cuesta abajo en la rodada”.
En tal caso, deberán realizar lo mismo, con los jugadores de Magallanes que enfrentarán a Rangers, y programar el partido después que hayan jugado los huasitos talquinos.
O hacerle “la vida más grata” a los árbitros.
De eso, mejor consúltenles a los iquiqueños, que saben más.


VIDEO ENTREVISTA A MARIO VENER

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Fotografías y Video, gentileza de José D.Jesús Muñoz Carreño

jueves, 26 de mayo de 2011

¡ME DA LO MISMO EL HORARIO, MI AMOR ES INCONDICIONAL!



¡ME DA LO MISMO EL HORARIO, MI AMOR ES INCONDICIONAL!

Ricardo Araya Maldonado
Periodista






































Ese día domingo, en el Estadio Regional estábamos los incondicionales dos mil 500 hinchas antofagastinos, presenciando el partido contra los huasitos de Concepción. El resto, esos que se suben a los carros de la victoria, se quedaron en casa viendo por el Canal del Fútbol, ese desabrido clásico entre albos y azules, que disputaban la copa “Campeones de Mentira”, en su versión “Campeones que dan la hora jugando en el extranjero, sin la ayuda de los árbitros”.
Esa tarde, la oncena puma tenía inclinada la cancha en busca del triunfo, ante el cuadro sureño y mientras cundía la preocupación y el nerviosismo ya que el gol de la victoria no aparecía, sí apareció de súbito un tontito, de esos que nunca faltan –quizás un santiaguino agrandado y mal agradecido, que hacen nata en la ciudad, igual que los colombianos y similares- informando lleno de alegría ...”gol de la Uuuuuuu”... ante lo cual un hincha antofagastino, tan fanático como yo, reaccionó a viva voz “¡Y a quién xuxa.... le interesa si acá estamos viendo el partido del CDA...CTM!...lo cual celebré muy festivamente.


Y como el partido del CDA ante Lota, estaba programado este domingo, a la misma hora de otro clasiquito ultra repetido entre cruzados y albos, que disputarán la copa “Ahora me toca a mí ser campeón, después te toca a ti, otra vez”, en su versión “En la Copa Libertadores, nunca podrán con uruguayos, argentinos ni brasileños”, los Dirigentes del CDA –en genial decisión- solicitaron el cambio de hora del encuentro, para disputarlo justo al mediodía.
Quienes llevamos tatuados en la piel los colores antofagastinos, nos da lo mismo el día y la hora; si hace frío o calor; o si lo vemos desde la tribuna Andes o Pacífico, porque lo concerniente a otros equipos carece de relevancia y en nada influyen en la pasión desmedida que sentimos por lo auténticamente nuestro.
Sin embargo, no por el cambio de horario va a superarse esa consabida cuota de asistencia. Los cómodos prefieren quedarse enredados en las sábanas. A los sometidos los llevan obligados de compras al supermercado, o a La Vega. A otros, los sacan a pasear al Mall de los pobres, como es la Feria Las Pulgas. Y no faltan los “cooperadores”, que el día domingo, desde muy temprano, deben hacer las tareas del hogar, incluyendo cocinar y lavar una ruma de platos.
Ya lo presiento, por la tarde no faltarán los que tocarán bocinas, celebrando el triunfo de cualquiera de esos equipos santiaguinos.  En fin, cada loco con su tema.
Lo que es yo, gocé como chino viendo como Peñarol eliminó a los cruzados. Antes, ya me había regocijado de lo lindo con la eliminación de albos y azules.
Y ya me preparo, de las alegrías que me brindará la Copa Sudamericana, viendo tempranamente afuera, de regreso sin pena ni gloria, a esos campeones de mentira, que se reparten títulos por turnos.


martes, 17 de mayo de 2011

¡POR FAVOR, NO PRONUNCIEN LA PALABRA CAMPEONES!

¡POR FAVOR, NO PRONUNCIEN LA PALABRA CAMPEONES!

Ricardo Araya Maldonado
Periodista

Parecía un partido fácil, porque a diferencia de otros encuentros jugando de local, los antofagastinos entraron con todas las intenciones de abrir pronto el marcador, sumando más hombres en ofensiva que lo habitual, con la novedad –y qué cosa tan inesperada- Ronald González asumiendo un papel más protagónico, con desbordes incisivos por la banda izquierda, sin esa tendencia de irse hace el centro del área rival.
Y después que pasó el vendaval puma, con varias ocasiones claras de convertir, vino el típico apichangamiento de las acciones y una sumatoria de errores, propios de quienes se ponen los zapatos al revés, donde el balón pasaba más fuera que dentro de la cancha, porque los huasitos curicanos también se contagiaron con esas horrorosas falencias técnicas e impropias de futbolistas profesionales.
Igualmente, las acciones pertenecían a los locales, con espóradicas llegadas de la visita, pero no exentas de algún peligro. Sin embargo, a los 28 minutos, entre tantos troncos sureños una buena combinación dentro del área, permitió a González reencontrarse con las mallas después de una seguidilla de buenas actuaciones, que hicieron recordar a ese jugador que alguna vez fue llamado a la selección por Marcelo Bielsa.
En la segunda fracción, correspondió vivir a la hinchada un cuento tan viejo como repetido: los visitantes al ataque y los albicelestes sin poder liquidar el partido. Incluso a ratos haciendo agua en la defensa, al preferir replegarse en la última línea, dejando sin marca el mediocampo. El mismo error, del partido ante Concepción.
 Y como el empate se veía venir, llegó a los 25 minutos, producto de un centro abierto que cabeceó en solitario Gutiérrez decretando una paridad justa y que además presagiaba que “se vendría la noche”, ya que fue expulsado Ronald González, al propinarle un certero y violento golpe en el rostro a un  jugador afuerino, luego de una refriega sin balón, donde el novel antofagastino demostró su inexperiencia al ignorar cómo se manejan a favor situaciones confusas. Y nadie se sorprendería si el castigo viene fuerte.
Los “temporeros de la fruta”, no alcanzaron a ponerse desagradables, con el empate conquistado, porque tres minutos después vino un zapatazo de Erick Pino, con un formidable tiro libre, que se clavó en el ángulo superior, donde no llega ningún arquero desatando la algarabía de los verdaderos antofagastinos, ya que los otros –los tontitos- repitieron la gracia del domingo anterior y se quedaron viendo un clásico muy venido a menos, entre azules y cruzados.


El ingreso del cazurro Richard Olivares fue para mantener un resultado, nuevamente angustioso, reteniendo el balón, fabricándose saques laterales, lanzamientos de esquina e infracciones, en el afán que transcurrieran los segundos y desesperar al cuadro rival, cosa que se consiguió al salir expulsado un huasito bruto, debido al reiterado juego brusco y ofuscación, porque se irían con las manos vacías.
La yapa llegó con un gol conquistado en los segundos adicionales, cuando todo el estadio clamaba al árbitro por el término del sufrimiento. Fue un contragolpe con más hombres albicelestes que rojos en el área visitante; ese tiro de Rubina –en magistral jugada- desató la euforia y rubrica una campaña espectacular e insospechada que mantiene a los pumas en la cúspide de la tabla de posiciones de los potreros, después de un comienzo calamitoso.
Y, mientras salía del estadio, escuché  a muchos hablar del posible retorno al fútbol grande. Sinceramente, creo que esos “hinchas de día domingo”, están un poco apresurados.
No. No escucho a los “alaracos del micrófono”, pero estoy seguro que más de alguno estará pronunciando la palabra “campeones”, en el sempiterno desconocimiento de los ciclos por los cuales atraviesan los clubes y los futbolistas, en un torneo que finaliza en ¡diciembre!.
            Yo me conformo con disfrutar el presente, sin sacar cuentas alegres baratas y sin proyectarme dónde y cuando podríamos dar la vuelta olímpica. Sí con mucho optimismo, pero aterrizado. Han sido demasiadas las desilusiones, procedentes de tantos especímenes que rodean el ambiente del fútbol, que prefiero seguir gozando este nuevo e importante triunfo, en tiempo presente.



lunes, 2 de mayo de 2011

CON EL “AGUA AL CUELLO”, CONSEGUIMOS UNA RECONFORTANTE VICTORIA DE LOCAL

CON EL “AGUA AL CUELLO”, CONSEGUIMOS UNA RECONFORTANTE VICTORIA DE LOCAL

Ricardo Araya Maldonado
Periodista



Hincha más Hincha del CDA

Si bien es cierto que fue una victoria estrecha, asfixiante e implorando la hora, ese 1-0 ante los huasitos de Concepción, la hinchada antofagastina se retiró feliz al completar ocho fechas sin conocer la derrota.
La jornada comenzó bien. De partida brillaron por su ausencia los tontitos de siempre; esos que prefirieron una pichanguita entre albos y azules, los dos “campeones de mentira”, más representativos del fútbol chileno y ni falta que hicieron para alentar a los pumas durante todo el partido, en el esquivo reencuentro con el triunfo jugando de local.
Todo siguió bien, debido a que el árbiro omitió esa latosa ceremonia de formación de los equipos y lo insípidos saludos entre los jugadores y jueces, ya que estaba muy apurado en mandarse varias chambonadas en perjuicio del club albiceleste, algo no es ninguna novedad como fue “comerse” un penal clarito y varios patadones sin mayor sanción de huasos brutos, provenientes de la oncena sureña.
Fue un partido muy diferente, a todos los anteriores jugados de local. Con una actitud más ofensiva, se prodigaron en el primer tiempo a lo menos cinco situaciones claras de gol, en que era más fácil convertir que tirarla afuera, debido a un asunto netamente de prolijidad técnica, difícilmente corregibles en jugadores que hace rato superaron los 20 años.
Y sin aquella repetida sensación de hastío de parte de la hinchada local, se fueron al descanso, pero preguntándose mil veces, por qué los punteros omiten el juego por las orillas, prefiriendo las acciones por el centro, encontrándose con un insalvable bosque de piernas.  ¿carencia de confianza? ¿falta de habilidad para encarar? ….creo que de todo eso un poco, ya que por las bandas se “abre la cancha” y se derrumba la estantería de las defensas cerradas.
Esos 15 minutos del entretiempo, me  sirvieron para leer una nueva revista –Pumas de Corazón- de bonito diseño y de inmejorable calidad gráfica, realizado con muchísimo entusiasmo y amor por la camiseta albiceleste, pero que le faltó más “sustancia”; es decir, contenido antofagastino más relevante. Ojala superen esta falencia en los sucesivos números.



Además, es preciso que esta nueva publicación puma –otra más- se mantenga en el tiempo y no prime el afán comercial de sus realizadores, como ha sucedido desgraciadamente a través del tiempo, especialmente de parte de un “medio pollo” radial, que se hace pasar por ex jugador del CDA, pero que nunca vistió la camiseta albiceleste, ni siquiera cuando faltaba algún jugador para completar el equipo de reserva, en la pichanga del día jueves.
Al reiniciarse las acciones, el CDA siguió en lo suyo, en el afán de abrir el marcador. Nuevas ocasiones de gol fueron desperdiciadas, cuando sólo bastaba “soplarla”, o pegarle con el Diario para pasar a celebrar.
Y entre tanto “perfume” de gol, el cuadro lila equiparó las acciones y el triunfo estaba para cualquiera, en un partido “largo” como dicen los argentinos, ya que de área en área, ambas escuadras se saltaban el mediocampo, dejando tremendos espacios en esa “tierra de nadie”.
Por fortuna, el gol llegó de una jugada confusa e inesperada, en que un jugador antofagastino desvió un centrito sin pena ni gloria, que iba a la entrada del área, dejando solo a Huerta para abrir el marcador, ante el júbilo de los incondicionales dos mil 500 espectadores de siempre.
Bien el cambio de González, y de Rubina que ya estaba agotado. Ingresaron Richard Olivares, que aportó oficio de sobra, en momentos difíciles. Y “pólvora mojada” Díaz, que acudía hasta atrás en defensa del área local, por su porte y cabezazo, cuando el empate rondaba el arco de López, incluyendo un error que casi origina el gol visitante.
Luego Huerta sustituyó a Pino e hizo ingresar al chiquilín Sepúlveda, jugador de refresco para los últimos minutos, porque el CDA estaba “con el agua al cuello” y rondaba el empate, cosa que a nadie hubiese sorprendido.
Pidiendo la hora a gritos, por fin llegó el desahogo para una victoria difícil, pero largamente anhelada por la sufrida hincha antofagastina.



lunes, 18 de abril de 2011

“CON 10 JUGADORES LOS ARIQUEÑOS NOS PINTARON LA CARA”

“CON 10 JUGADORES LOS ARIQUEÑOS NOS PINTARON LA CARA”

Ricardo Araya Maldonado
Periodista
Hincha más Hincha del CDA



Una vez más, el público antofagastino se retiró con la cara larga del Estadio Regional, debido al pobrísimo cometido de los jugadores locales, lo cual significó un desabrido empate 1-1 ante San Marcos de Arica, que jugó todo el segundo tiempo con 10 jugadores, por expulsión del delantero Renzo Yáñez, casi al finalizar la primera fracción.
En estricto rigor, la hinchada puma debería haberse retirado con la cara llena de risa, porque la oncena albiceleste rescató un valioso punto, en un partido que perdía hasta el minuto 86, empatando con un gol que salió de la nada y producto de esos imponderables que tiene el fútbol, en instantes en que la visita estaba más cerca de estirar las cifras y sellar el partido, ante los inmumerables errores del cuadro puma.
Todo empezó con un primer tiempo demasiado repetido, añejo y para el bostezo. Ninguna; sí ninguna ocasión de gol en el arco ariqueño, porque los antofagastinos se debatían entre juego anodino y timorato, típico del fútbol chileno, combinado con la falta de sorpresa, que no inquieta a nadie.
Por eso, el primer tiempo se fue arrastrando a merced de la conveniencia de los ariqueños, que venían con la clara intención de llevarse un empate, después de tantas derrotas que lo tenían postrado en el fondo de la tabla y colista, de la mano del flaco Ibarra, el más grande vendedor de pomadas, que ha llegado a la “Perla del Norte”.



El gol visitante, llegó como resultado de un rechazo largo defensivo; de un balón aéreo que no era de nadie, pero fácilmente despejable y que el experimentado Renzo Yáñez lo hizo suyo de puro guapo y mañoso entre los centrales antofagastinos, quienes quedaron a la deriva mirando al árbitro por si cobraba algo. El contragolpe, rindió sus frutos porque con un furibundo zapatazo, el jugador Contreras anidó el balón junto al poste izquierdo, dejando atónito y sin reacción al arquero López.
En el segundo tiempo, vinieron las modificaciones de Gustavo Huerta. El primer cambio muy acertado, porque Oyarzún fue el mejor espectador dentro de la cancha, observando como entraban “Pedro, Juan y Diego” por su banda, demostrando un desempeño bajísimo.
Luego sustituyó al chiquilín Huerta, que aunque no hacía un gran partido es un delantero y obviamente, cuando el equipo va en desventaja jugando de local y en pleno segundo tiempo, hay que sumar y no restar en ataque. Algo tan básico, pertenciente al ABC del fútbol. Antes, había ingresado Francisco Sepúlveda y a riesgo de ser majadero, voy a reiterar por los siglos de los siglos, que un joven en sus primeras armas del fútbol jamás cambiará el trámite del partido y mucho menos dará vuelta un resultado. Sumó algunos errores, y falta de atrevimiento; he dicho también que “la culpa no es del chancho”, sino del entrenador Huerta, que arriesga el futuro de un joven jugador que me parece más que interesante; en él, aprecio nítidamente que tiene condiciones futbolísticas y, muy importante, tiene buen porte, pero endilgarle la responsabilidad cuando “el horno no está para bollos”, me parece un error.
Su gol, ya lo expresé, apareció sorpresivamente después de varios rechazos, le pegó muy bien y sin demasiada potencia entre un bosque de piernas, que obstaculizaron la visión del portero visitante.
Huerta dejó en la cancha a Escudero, desconocido, y que no aportó nada. Su sustitución era lo correcto.
Por eso más allá de mascullar la ira debido a tan frustrante actuación, quienes sabemos de este cuento, nos retiramos tranquilos, porque durante largos minutos los ariqueños “le pintaron la cara” a los pumas y nada más porque “Dios es grande”, este partido no se convirtió en un gran bochorno, similar a los papelones de los primeros partidos de la presente temporada.

lunes, 14 de marzo de 2011

Los jueces santiaguinos se quedaron con las ganas de lograr el empate. CDA 2 Magallanes 1

CDA 2 Magallanes 1

Los jueces santiaguinos se quedaron con las ganas de lograr el empate

Ricardo Araya Maldonado
El Hincha más Hincha del CDA

Hasta el minuto 78, Deportes Antofagasta, ganaba cómodamente 2-0 a Magallanes. Un triunfo “sin moverse de su escritorio”, sin despeinarse siquiera el arquero local López, porque era victoria inobjetable, al trote e inclusive, aburrida, ya que no se veía por dónde el cuadro visitante podría llevar real peligro de gol para ponerle un poco más de condimento al insulso encuentro. Hasta ese entonces, lo único que quedaba por hacer, era mirar el reloj repetidamente para después marcharse rapidito –con los hijos- al circo de al lado, que de seguro estaría mucho más entretenido con sus payasos fomes, malabaristas que eran los boleteros y las clásicas sacadas de fotos, que costaban un ojo de la cara.

Pero tuvo que llegar ese minuto fatal, -cuando no- con la equivocación del técnico Huerta que le puso color y calor al desabrido triunfo antofagastino. Sustituyó a Erick Pino, que manejaba los hilos en el mediocampo, ponía orden y metía pelotazos de riesgo, cuando no se engolosinaba con el balón. En su lugar ingresó Castañeda, muy opaco, y que nadie sabía qué función cumpliría, porque se fue atrás por la orilla sin ton ni son, ignorando que este Magallanes era muy poquita cosa.
Hace muchísimo tiempo que no llegaba un equipo tan discreto, mínimo, sin figuras, o sea, tan modesto, que en ningún instante amagaba la clara victoria antofagastina, pese a que el cuadro puma había instalado varias sillas de playa para descansar en el mediocampo.
Lo cierto, es que el CDA se quedó sin Pino y sin mediocampo y acto seguido, se le vino la noche: el equipo se retrasó al borde del área (obvio si entró un defensor) y entre tantos pelotazos que iban y venían, apareció un furibundo zapatazo carabelero, que decretó el descuento 1-2
Serían 10 dramáticos minutos finales, cuando de pronto apareció como principal actor al árbitro y sus secuaces ayudantes santiaguinos. Un centro bien elevado, que atrapó sin dificultad el arquero López. El delantero le tiró un manotazo suave y el portero magnificó una gran infracción tirándose al piso. El árbitro observó esto último y de inmediato expulsó al delantero. Bien por el arquero puma, lo felicito; a mí me gustan los jugadores vivos, porque además ganó preciosos minutos que servirían para enfriar las acciones.

Sin embargo, vino la confabulación santiaguina –como siempre y desde siempre- para “acusar” a López, no se qué cosa, porque ellos evidentemente que estaban muy lejos, en la línea lateral en mitad de campo. El árbitro “agarró papa” y corrió a expulsar al arquero local, en una aberración mayúscula, ya que éste no cometió infracción y, a lo más siendo exagerado, daba para una tarjeta amarilla por simular. Hago la salvedad que ese tipo de manotazos y entreveros dentro del área, no se cobran jamás, porque son propias de un deporte de roce y de intentar avivarse para sacar ventajas, así como las sacan  del fair play, ese invento de algún funcionario de la FIFA, que nunca jugó al fútbol.
Evidentemente, hubo un afán de favorecer a ese equipito santiaguino, ya que los jueces sabían que Antofagasta  había realizados los tres cambios y, por lo mismo, debía utilizar un jugador de campo en esa función. Es decir, los jueces del apestoso río Mapocho, querían el empate de la visita a toda costa.
Bien por el apoyo de la hinchada y de los propios jugadores, que sacaron un segundo aire, cuando era inminente la paridad, jugando con esa desventaja, al tener a un defensa como arquero.
Eso quedó en la retina al final, el amor propio, las ganas, el rebelarse ante tamaña injusticia y defender con todo esos tres primeros puntitos, que al final es lo que manda.

Lo demás, igual que al comienzo: dudas y más dudas, sobre la real valía de este plantel, debido a que este Magallanes es un cuadro de corte amateur, conformado por puros “chiquilines sin historia”  y sin extranjeros, en un original y desastroso invento del “Arica” Hurtado, que quiso descubrir la pólvora en el fútbol. Un plantel sin extranjeros, es un fracaso anticipado. Claro que a nadie le interesa el éxito de Magallanes.
Aún así, en medio de estas interrogantes, subieron su rendimiento ciertos jugadores que sólo habían demostrado vacilaciones López, Rosa, Barra y debo destacar –ahora sí- al chiquilín Ignacio Rivera, de juego simple, más directo, sin apichangamiento y su gol de impecable y certero cabezazo, que indudablemente le dará más confianza en su juego y en su receptibilidad para entender y aceptar los consejos –o tirones de orejas- de quienes sabemos en demasía de este cuento. Bien y a seguir progresando; aprender a sacar provecho de las infracciones, en beneficio del equipo, sobretodo cuando se trata de ganar segundos valiosos, estando con el agua al cuello.
En síntesis, lo más rescatable fueron los puntos que quedaron en casa, la reacción de la hinchada apoyando con fervor al equipo (después de esos somnolientos 78 minutos). ¿Las dudas?, reitero, la verdadera categoría de este plantel, que insisto es menos que el año pasado. Y lo negativo, el error de  Huerta –al más puro estilo del flaco Ibarra- que casi cuesta el empate, sobre el final  (también como le sucedía al neófito flaquito).