lunes, 30 de julio de 2012

¡TODOS QUEDARON CON LA CARA LARGA!

 
¡TODOS QUEDARON CON LA CARA LARGA!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y escritor

El empate 2-2 entre pumas y cruzados, dejó a ambos equipos disconformes.
Los pumas se retiraron tristes porque los dos goles católicos fueron producto de la fortuna. El primero una increíble falla del golero López, al escurrírsele grotescamente entre las piernas un balón fácil. Antiguamente se le llamaba “un gol zorreado”.Y el segundo, producto de un remate pifiado que se convirtió casualmente en un pase perfecto casi en la boca del arco.
Además, el Pato Rubina desperdició un lanzamiento penal, atajado impecablemente por el arquero Toselli, que se constituyó en el mejor valor del equipo visitante. Por allí dicen que este arquerito es “antofagastino”, pero jamás le vi la nariz, ni bajando ni subiendo por las empinadas calles nuestras.
Por otra parte, Antofagasta también tuvo suerte al conseguir el gol del empate, cuando restaban cuatro minutos para el término del partido y se propició las mejores oportunidades de gol, tuvo mayor dominio de las acciones y por largos pasajes exhibió un fútbol compacto, bien tildado, con buen  trato del balón y, lo mejor, que recuperó la senda del gol.
Entonces ¿Por qué no ganaron los pumas? Pues, en el fútbol, así como en la vida, se requiere una adecuada dosis de fortuna, muy esquiva en los dos goles que le encajaron.
En el plano netamente futbolístico, si bien es cierto que ha experimentado una mejoría, desterrando ese jueguito peligrosamente cortito y sin sentido en su propia área, este es un cuadro al que le falta “sangre”; traducido en mayor marca; más agresividad y guapeza para llevarse por delante a cualquier rival, aún con más pergaminos; falta una eficaz recuperación del balón con un hombre que por si mismo imponga respeto, labor en la cual ha fallado el uruguayo Rivero, en cortar el juego para que se ubique la defensa; en dejar pasar los segundos cuando se va ganando. En palabras simples, carece de un jugador “caliente”, que gritonee a los más “quedaos”.
Sin embargo, a mi parecer el equipo antofagastino también tuvo la suficiente fortuna de no terminar derrotado, ya que el entrenador  Gustavo Huerta se mandó sus clásicos numeritos. Esta vez, sustituyó a “Pablito” Ruiz, que estaba realizando un excelente partido, había anotado un gol, era peligro constante en el área católica y resultaba imprescindible para el juego por alto, por su exhuberante físico, conforme se acercaba el final del encuentro y en la desesperación por buscar el empate, los pumas enviarían centros a diestra y siniestra. Todos se sorprendieron con aquella chambonada, incluyendo al “mudo” Mario Vener, que no le “sopla” nada, teniéndolo a su lado.
Simultáneamente, llegó el golpe de suerte, porque hizo ingresar a Javier Elizondo, que debutaba con la camiseta albiceleste, después de siete meses sin  jugar producto de una rebelde lesión  y, obviamente, sin fútbol competitivo en el cuerpo. En esa incógnita y una bien urdida jugada, el delantero argentino anotó la paridad, desatando la euforia incontrolada, cuando la visita iba rumbo al camarín con sus tres puntos en el bolsillo. Afortunadamente, también posee buena envergadura física; ya está dicho que no me gustan los enanitos, ni jinetes jugando al fútbol.
En un mismo acto, el DT Huerta cambió al experimentado lateral Oyarzún por el joven jugador Sepúlveda, sin ton ni son, sin ninguna razón deportiva válida y ociosamente, ya que los universitarios estaban replegados defendiendo su ventaja postrera, olvidándose  de atacar. Y si el equipo va perdiendo, ¿en qué cabeza cabe hacer ingresar un lateral?
Estas son falencias que el estratega local no logra corregir. Y tampoco lo conseguirá, porque esto de “saber ver bien el fútbol”, no se vende en las farmacias; tampoco se aprende en ningún curso de entrenador, porque simplemente se nace con ese privilegio...y vaya que pocos entrenadores nacionales poseen esa cualidad innata.


domingo, 22 de julio de 2012

¡UN MILAGRO OCURRIÓ EN CONCEPCION!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y escritor

Triunfo claro, no exento de sorpresa, constituyó el primer triunfo, de visita y anotando más de un gol, después que el 15 de abril los antofagastinos saboreamos la última victoria jugando en el estadio del Parque Juan López. Largas fechas y meses sin ganar, situaron a los pumas en la zona peligrosa de descenso directo al término del campeonato de apertura.
Antes de conseguir este inusitado 2-0 frente al equipo de la Universidad de Concepción, allí estaba el técnico Gustavo Huerta, colgando en el fondo de la tabla y preocupado a más no poder por la paupérrima pasada campaña. 
Afortunadamente retornó el mediocampista Erick Pino, porque  desde que se fue a experimentar sin éxito al fútbol brasileño, comenzó la debacle para los pumas. En cualquier equipo es imprescindible un jugador talentoso y desequilibrante. Todos los equipos lo poseen.
Además llegó un jugador calado y vivo, como el venezolano Daniel Arizmendi para suplir la endémica falencia de gol, que acosó al ataque albiceleste. En dos partidos lleva tres goles.
También regresó a la banda derecha, en la defensa, Víctor Oyarzún, un titular inamovible después de superar una prolongada lesión. Y por la banda izquierda apareció un jugador santiaguino picado, porque no le dieron bola en el cuadro del cacique.
Y en esa orilla estaba “el queso” y los múltiples experimentos para suplir esas carencias, no dieron resultados, después que dejaron partir al uruguayo Rosa, que yo lo califiqué dentro de los ocho jugadores aptos para desempeñarse en el fútbol de primera división, entre todos los que consiguieron el ansiado ascenso al fútbol grande.
Con cuatro jugadores “nuevos” indudablemente que cambió el rostro futbolístico del equipo, sumados a otros avezados que volvieron a ponerse la camiseta desde el primer minuto de juego, como debió haber sucedido durante todo el torneo.

Lo cierto es que fue un triunfo sin objeciones, igualmente viéndolo en estado de nerviosismo extremo, debido a esta forma fanática y sufriente de ver a mi CDA amado. Por suerte, no hubo ningún cogoteo a mano armada de parte de los árbitros y los “alaracos del CDF” comentaron sin la camiseta puesta, ya que mi equipo no se enfrentaba a ningún cuadro santiaguino. Más preocupados estaban del frío, la lluvia y del vendedor de café que no vendía nada, ya en el estadio habían cuatro pelagatos, incluyendo al Loco Choche, al cual no le gusta el café...
En definitiva, un triunfo reconfortante y esperanzador en pos de alcanzar el único y exclusivo objetivo que es mantenerse en el fútbol grande. Y ojalá, si llega otro triunfo la próxima fecha frente a los “segundones” de la Universidad Católica, los tontitos de acá, que trabajan en los medios de comunicación, no comienzen nuevamente a hablar de “meterse en los play offs” y otras fantasías delirantes.
Como hay un objetivo mayor de por medio, les pido que sus arrebatos e ignoracias futbolísticas se las guarden en beneficio de nuestro amado equipo para no ilusionar con pirotecnia insulsa a la masa de hinchas crédulos.

lunes, 16 de abril de 2012

UN BURRITO ME DEDICÓ UN GOLCITO

ANTOFAGASTINA
EL HINCHA MÁS HINCHA 2011- 2012

POR RICARDO ARAYA MALDONADO

Siempre es reconfortante y esperanzador una victoria, jugando de local; más si viene precedida de una derrota frustrante e inesperada, frente a Audax, también en el estadio del Parque Juan López.
Este ajustado triunfo 2-1 frente a Cobresal, sirvió para que ciertos vendedores de pomadas y algunos ilusos que ignoran como se maneja el fútbol, hablen de ingreso a los plays offs, esos partidos que determinan el campeón del torneo de apertura.
Para mí, esta victoria solamente desnudó las mismas falencias y vicios de siempre; como para recordarles que el único objetivo en la presente temporada es no descender a los potreros, o enredarse en liguillas de los pobres. Esos fantasmas que indudablemente rondarán hasta la última fecha, considerando la precariedad de un plantel que se conformó sentimentalmente, en agradecimiento a los jugadores que consiguieron el retorno al fútbol grande y no en cuanto a sus excelencias futbolísticas. Latamente, he enumerado quienes son los aptos para el fútbol de primera y quienes deberían estar jugando por Municipal Mejillones…
Verdaderamente, resulta fastidioso reiterar las mismas carencias, incluyendo algunas que pertenecen al ABC del fútbol (y que deben aprenderse a los 10 años); o los mismos errores, del pichangueo sin sentido, o los kilos de inocentadas que cometen los jugadores pumas en cada partido, reconociendo si, que hay notorio progreso en cuanto a desterrar el pase cortito, inútil y anunciado. Mal que mal, ese estigma representa el estilo del fútbol chileno y la causa de ser campeones de nada.
Lentamente los jugadores albicelestes van comprendiendo que en la propia zona se debe “reventar” el balón sin dilaciones y sin asco, ya que no tenemos ningún jugador de juego exquisito, así como tampoco ninguna estrella; ningún líder; ningún goleador, ningún jugador “vivo” y mucho menos uno que gane partidos él solito. Y, obviamente, también carecemos de un entrenador sagaz y que sepa de este cuento. Por eso, Gustavito Huerta, se mandó sus tradicionales numeritos, especialmente con los cambios, al hacer ingresar a “chambón” Huerta, que en honor a su apodo hizo puras chambonadas. Y sustituyó a “Pablito” Ruíz, cuando debió haber salido Villanueva, que se cree el doble de David Beckham y aunque anotó un gol, no ha justificado su contratación.
El otro gol lo anotó el “burrito porfiado”, que tiende a irse al mediocampo, donde no sabe nada y por la orilla no es encarador, como para sacarle provecho a su única cualidad, que es la habilidad con el balón dominado…y corriendo desesperado a gritarme su gol no va a cambiar mi manera de ver el fútbol  y tampoco mi postura crítica…
Cobresal llevaba ocho derrotas consecutivas. Y lo que se calculaba como un “coser y cantar”, se transformó en una victoria difícil, con tintes de dramatismo, por la descarada colaboración del juez Enrique Osses, uno de los principales integrantes del contubernio santiaguino, capaces de dar vuelta cualquier marcador para favorecer a los cuadros de sus conveniencias. Que sirva de advertencia mi denuncia, porque ahora vienen los partidos contra los “campeones de mentira” y más encima en la capital.
Por eso, nada de pensar en plays offs; ya es hora que esa cofradía de “alaracos del micrófono” y de los demás medios de comunicación, se pongan serios, aterrizados y no agarren para la chacota a mi querido CDA.

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miércoles, 29 de febrero de 2012

“PABLITO” RUIZ: CUANDO TODOS TE CONDENAN, YO TE DEFIENDO


“PABLITO” RUIZ: CUANDO TODOS TE CONDENAN, YO TE DEFIENDO

Ricardo Araya Maldonado
Periodista
            “Pablito” Ruiz: Cuando todos te condenan por las seis fechas que recibiste de castigo, yo te defiendo. Y te defiendo de los puritanos por conveniencia; de los inventores de esa ociosidad llamada fair play; de los “alaracos del micrófono”, que transmiten con la camiseta puesta del centralismo. Te defiendo también, de los tontitos de acá, que repiten como monitos copiones todas las imbecilidades santiaguinas y huasunas, que escuchan por la televisión.
Te defiendo, porque más allá de tus precariedades técnicas, interpretas a cabalidad cómo yo entiendo el fútbol; no renunciando a la diversificación de recursos en pos de un resultado, porque al final lo que cuenta es el marcador, la estadística, la historia. Sostengo, que un jugador debe poner todo de sí, en beneficio del objetivo propuesto, con argumentos futbolísticos y de los otros; hacerse respetar ante sus oponentes y marcar la diferencia, exhibiendo su arsenal de recursos. En palabras simples, me agradan los jugadores cancheros, mañosos, cazurros y experimentados. Y si son extranjeros, tanto mejor, porque conocen a cabalidad cómo los argentinos, uruguayos y paraguayos, ganaron las copas que atiborran sus vidrieras y muy ufanos y burlones las exhiben, mientras los huevoncitos santiaguinos, se empeñan en buscarle “la quinta pata al gato”, aduciendo que fueron ganadas haciendo trampas.
Inversamente, me desagradan los jugadores “quedaos” y “atontaos”; esos que inocentemente lanzan el balón fuera de la cancha, cuando el rival simula estar lesionado sacando ventajas ante la complacencia de quienes aplauden generosamente por ese vergonzoso respeto al fair play. Es decir, festejan el engaño, que tanto repudian.
“Pablito”, te defiendo, porque eres de esos jugadores que “ganan partidos” y en medio de esta debacle que hoy aflige a mi CDA, eres lo más rescatable y, visualmente, lo más atractivo, porque voy a reiterar por enésima vez, que detesto a los enanitos y a los jinetes jugando fútbol; sigo fiel a mis convicciones porque llevan todas las de perder en el “mano a mano”; en los “balones divididos”; en “ganar la posición”; en las refriegas y en los continuos roces y, por supuesto, en el juego aéreo. Un cúmulo de situaciones, muy desequilibrantes, al tener muy presente que el fútbol no se juega solamente con los pies…
Para qué hacerse los inocentones, si en el fútbol chileno abundan las trampas; jugar al filo y fuera del reglamento, incluyendo a los árbitros y la acallada acusación veraniega del ex juez Rubén Selman, denunciando que se arreglaron los resultados de ciertos partidos de la competencia 2011. Y, ni hablar, de la repartija de títulos antes que comience el torneo, entre cuatro paredes.
Otro botón de muestra lo constituye el gol legítimo que te anularon por una inexistente posición adelantada. No, allí no hubo “error de apreciación”, ya que estabas un metro más atrás del último defensa de ese equipito cruzado; adrede equivocación referil, reconocida incluso por los propios comentaristas del CDF, lo cual ya es mucho decir, porque esos llevan las banderas en cuanto a ponerse las camisetas santiaguinas sin ningún empacho, intentando hacer creer cosas inexistentes, como si los teleespectadores fuesen verdaderos tarados, al no considerar que están viendo -exactamente- el mismo partido que ellos están relatando.
Después, en el encuentro contra los huasos de San Felipe, en cada intervención tuya en el área, los árbitros te cobraban la infracción llamada “peligro de gol”; ese invento tan recurrente de los jueces, cuando quieren perjudicar a un equipo y más que eso, te pasaron la factura por el escupo en el estadio San Carlos; lo cual, es una práctica muy habitual en cualquier cancha de fútbol, pero los mojigatos, los dinosaurios y los pintamonos santiaguinos, pusieron el grito en el cielo, ya que son comentaristas de escritorio.
De cualquier forma, tienes que estar con tu conciencia tranquila, porque desde el primer partido te entregaste entero por los colores albicelestes, a diferencia de otros jugadores del equipo, que aún prosiguen indolentemente de vacaciones, cuando han transcurrido cinco fechas del torneo y no se vislumbra por dónde, podrían escaparse de regresar a los potreros. 

lunes, 20 de febrero de 2012

DANDO LÁSTIMA A TRAVÉS DE LA TELEVISIÓN

Ricardo Araya Maldonado
Periodista
 

Todos vieron el partido, a través de la televisión. Por tanto, nadie podrá tildarme de exagerado para catalogar de pobrísimo -y también dando lástima durante todo el segundo tiempo- el cometido de los jugadores antofagastinos frente a la Católica, que consiguió un mezquino triunfo de 1-0, considerando los ocho o nueve goles despilfarrados y que erigieron al portero López, como lo único rescatable en una tarde horrible.
Es doloroso y triste decirlo, pero el cuadro universitario se dio un paseo de principio a fin, jugando a media máquina. Con este equipo puma no pasará absolutamente nada y -reitero- hay que ponerse a rezar todos los domingos para que esta temporada no se transforme en debut y despedida en el retorno al fútbol grande.
El año pasado, inmediatamente después de la vuelta olímpica, entregué una lista de los jugadores aptos para desenvolverse en primera división. Sin embargo, una vez más primó el sentimentalismo barato y típico de los entrenadores chilenos, basándose en simpatías, grados de amistad y gustos personales para continuar con algunos jugadores que carecen de marca, requisito esencial para estar en primera. Por ejemplo el caso de Riquelme, que en todos los años que ha sido contratado en el CDA, nunca fue titular y ahora, como por arte de magia lo es.
En tanto que a Osmán Huerta y Ronald González, les falta viveza, experiencia y -muy importante- contundencia física, porque a falta de esos atributos, hay que llevarse al rival con otros recursos.
Trajeron al “zorrito” Martel, que es un jugador “chambón” por naturaleza y que  tampoco puede pedírsele derroche al por mayor. Del mismo modo, el “peta” castillo, es un jugador muy irregular y del cual no puede esperarse que, por si mismo, de vuelta un resultado.
En otra gruesa equivocación, llegó Villanueva, que más lo he visto sacándose fotos, ya que los “alharacos del micrófono” locales, le dijeron que era el doble David Beckham; claro que le faltan 23.658 kilómetros de fútbol para igualarlo.
Se fue Erick Pino, que pichanguero y todo imponía buen fútbol y tenía gol, quedando Patricio Rubina sin su socio o alternativa en el mediocampo.
Llegaron los uruguayos Lavadeira y Riveros de poquito aporte; mejor dicho de juego intrascendente.
Bonito e infructuoso paseo que se mandó el técnico Huerta al extranjero, buscando refuerzos. Yo hubiera ahorrado esa plata, pegándole un telefonazo –o por Internet- al ex jugador argentino del CDA Jorge Remigio Pautasso, quien hubiese elegido y mandado “bueno, bonito y barato”, entre el millón de jugadores que esperan su oportunidad  de consagrarse en su club Newell Old Boys.
Además, contrataron a “Pablito” Ruiz, cuyo fuerte es su estatura y vigor físico en el área. Además, posee un buen arsenal de mañas, como a mi me gustan los jugadores de fútbol. Sin embargo, sus compañeros“no le dan bola” e insisten en el fútbol cortito, sin sentido y lento. Ni siquiera tiraban centros “a la olla”, en los minutos finales, en que da lo mismo perder por un gol o por veinte.
El cuadro antofagastino posee una mecánica de juego tan arraigada, como nefasta, que solamente se solucionaría con la llegada de jugadores y entrenador con diferente mentalidad y dinámica de juego, porque lo único –sí, lo único- que puede salvar a este equipo es a través de una arenga fabulosa, para motivarlos y hacerles creer que el naufragio puede salvarse corriendo y metiendo la pierna fuerte, durante los 90 minutos e inculcándoles mucho amor por la camiseta, que brillan por su ausencia en estos cuatro partidos jugados.
Dos derrotas. Un empate y un triunfo. Cuatro puntos conseguidos de un total de 12, que representan un 25 por ciento de rendimiento.
Más claro…echarle agua.

 

lunes, 13 de febrero de 2012

“PABLITO” RUIZ, SALVÓ LA PLATA


“PABLITO” RUIZ, SALVÓ LA PLATA

Ricardo Araya Maldonado
Periodista
Con un calor tan inclemente como inusual; con los mismos dos mil 500 hinchas fieles, incluyendo al “loco choche y sus medios pollos” y cuatro huasitos en la barra penquista, comenzó la reivindicación del equipo albiceleste, al conseguir su primer triunfo en el retorno a primera división y jugando de local.
Sin embargo, fue una victoria que podría mover a engaño. Lo dijo clarito un hincha en cuanto escuchó la alineación del cuadro puma: “qué pobre, para un equipo de primera”. Y yo lo interpreté a mi manera: “Que de un burro, no podemos hacer un caballo de carrera”, porque hasta los 41 minutos del primer tiempo estábamos viendo una película repetida, ya que el equipo local carecía de llegada -todos saben que no tiene delanteros de peso- y el arquero Brites, era un espectador más y demoraba la reanudación del juego,  sin ton ni son, ya que muy de vez en cuando, le llegaba algún caramelo a sus manos.
Corrían y sudaban tan poco, que esa interrupción decretada por el árbitro para que tomaran aguita -otro invento inútil de la FIFA-, resultó ociosa, ya que nadie tenía sed y a la postre se transforma en un recurso que favorece al equipo que quiere mantener un resultado. No voy a decir que se transforma en un recurso que le quita vértigo al partido, porque vértigo no había ninguno.
Bueno, en ese incesante peloteo, apichangado, de pronto un balón largo, muy largo por la orilla, Ronald González lo alcanzó al borde de la línea final y lo único que pudo hacer -ya cayéndose- fue un exigido centro y como el balón iba sin fuerza, llegó blandito al primer poste donde estaba el zorrito Martell para empalmarlo con el arco a su disposición. Con esa suerte, es como para irse corriendo a comprar un Kino.
En la segunda fracción, en los minutos iniciales empató el cuadro sureño, con un gol calcado al que le hizo el equipo iquiqueño, la semana anterior y en el mismo arco. Centro, cabezazo y gol. ¿Y la defensa?...bien gracias, mirando cómodamente…
Afortunadamente ingresó “Pablito” Ruíz, que con su segundo golcito, está conquistando a la barra puma. Ya lo dije, en mi comentario anterior, goles son amores y el gol es el producto más apetecido que existe. Recibió el balón, se desmarcó, buscó la mejor posición y se mandó un tiro, donde no llegó el arquero Brites.
Este arquero paraguayo nadie sabe por qué se marchó del CDA, que le abrió las puertas en Chile hace tres temporadas y cumplió un excelente cometido; él no más se perdió las vueltas olímpicas el año pasado. Prefirió marcharse al sur, donde le pagan con cajones de frutas, sacos de cereales y algunas monedas para que pueda movilizarse a los entrenamientos.
Lo cierto es que después del gol, el CDA cedió el terreno, quedando a merced de los visitantes, que también carecieron de un goleador neto, ante la ausencia del “tiburón” Ramos, que viejo y todo, marca la diferencia.
Los pumas terminaron angustiados; la barra mirando el reloj y pidiendo agüita, pero no de sed -ya que había más vendedores de helados que público- sino de desesperación ante un árbitro que hizo jugar cinco minutos de descuentos, algo completamente inusual, sin ser un mal arbitraje, solamente demasiado contemplativo ante los hachazos de los visitantes.
De cualquier manera un triunfo reconfortante, pero calibrado en su justa medida, y a la espera que aparezcan los verdaderos refuerzos que clama el equipo, para mantenerse en primera división. Ni siquiera para pensar en cosas mayores.

jueves, 9 de febrero de 2012

CDA-IQUIQUE A FALTA DE CALIDAD, APARECIÓ LA BUENA SUERTE

Ricardo Araya Maldonado
Periodista


Quienes no asistieron al Estadio Juan López, porque prefirieron disfrutar de un día de playa, o porque encontraron muy elevado el precio de las entradas -la más barata costaba seis mil pesos- no se perdieron nada extraordinario, porque este desabrido e inmerecido premio 1-1 ante los iquiqueños, fue de acciones similares al debut frente a O`Higgins, en el primer partido del torneo, que fue transmitido por televisión.
Por lo mismo, voy a reiterar mis conceptos iniciales, en cuanto a que a este CDA, en primera división le falta peso futbolístico. En cuanto a nombres, el plantel es de precaria alcurnia y los que llegaron, incluyendo a los extranjeros, ninguno ha deslumbrado y, peor aún, ni siquiera  han jugado bien.
Un cuadro abúlico, sin chispa, sin jugadores vivos, sin goleadores innatos, obviamente que queda a merced del rival. E igual que el partido anterior, un juego livianito, sin profundidad, demasiados toquecitos lentos, que se diluyeron en el borde del área…y por favor,  no le pidan que corra al “zorrito” Martell, ya no es un “chiquilín”.
Partido casi calcado al anterior, algunas oportunidades en el primer tiempo que se perdieron por la carencia alarmante de un goleador de estirpe y luego ninguna oportunidad de gol en la segunda fracción, excepto el penal a “Pablito” Ruiz, producto de un pase al vacío y cuando iba a disparar fue derribado muy cerca del arco.
Este larguilucho jugador -mejor dicho un gigante- me hizo recordar a otro “Pablito” -paraguayo-, que llegó en la temporada de 1989; también medía sobre los dos metros y dio la hora a toda orquesta. Jugó uno que otro partido, en esa chacota de la Copa  Chile y después se reintegró a su equipo de básquetbol en gira y del cual se separó, cuando alguien le dijo que en Antofagasta necesitaban un delantero goleador. Era una época en que llegaban al club cualquier charlatán de feria, enanitos de circo; mochileros de verano y turistas pintosos que se llevaban a las bellas mujeres antofagastinas, etc.
Lo cierto es que Ruiz, en su debut, no convenció a nadie; salvo el gol -con una fortuna increíble- porque después que ejecutó el lanzamiento penal, pegándole horrible,  el arquero visitante manoteó el balón hacia él y ante tan primoroso regalo la mandó adentro con el arco a su merced. Y como dijo eufórico un hincha desbocado: “con una ´cuea`, más grande que un buque”…pero justificando de paso su contratación, porque yo siempre he dicho “goles son amores” y, además,  los goles constituyen el producto más escaso y apetecido en la faz de la tierra.
Aparte que “Pablito” tampoco tuvo oportunidad de mostrar nada, ya que tanto el entrenador como sus compañeros, completamente ignorantes del ABC del fútbol, no le dieron bola, como se dice vulgarmente. No le enviaron centros para que se hiciera millonario en el área chica y segundo, en la categoría de errores grotescos, en cada lanzamiento de esquina, en vez de buscar su cabezazo, lanzaban el balón al primer palo. Simplemente, algo increíble en jugadores y entrenador  profesionales.
Es más, ante el rechazo desesperado de la defensa visitante, el balón llegaba a un jugador local y en vez de lanzarlo “a la olla”,  -porque allí estaban Ruiz y el resto de los jugadores locales-, preferían jugarla cortita hacia al lado y en ese juego anodino, en varias ocasiones perdieron el balón, generando peligrosos contragolpes con una defensa desguarnecida, porque todos estaban en el área rival. Conceptos fundamentales, que no se aprenden jugando pichangas sin sentido durante la semana.
Lo cierto es que este pobre 1-1 fue demasiado premio y en vez de retirarse contenta la hinchada, todos salieron con la cara larga, porque aún los más optimistas ya visualizaron también que con este plantel no pasará absolutamente nada. Es la opinión unánime, en cada lugar donde se reúnen a charlar los fanáticos del cuadro puma.
Al finalizar el torneo del ascenso, yo dejé una nómina con los jugadores aptos para desempeñarse correctamente en primera división; pero pudo más la terquedad e ignorancia de algunos. No sé que hacen de titulares, varios jugadores. Y no entiendo como dejan a Escudero en la banca, cuando es más jugador que todos los extranjeros juntos. Tampoco comprendo por qué Huerta no hace los cambios al comenzar el segundo tiempo -con el marcador en desventaja- perdiendo largos minutos en reemplazar a jugadores que no han demostrado nada.
Los temores de regresar a los potreros al final de la temporada, ya superaron mis advertencias y están plenamente instalados entre la afición local, que observa con impotencia y también con desesperación como se diluye tanto esfuerzo y tantos años de lucha por salir de la canchas inhóspitas del ascenso, para caer lastimosamente en lo mismo, al cabo de un año.
Tan sólo la llegada del esperado mecenas –vendiendo el club- nos salvará de la debacle que se avecina, si es que no aparecen los verdaderos refuerzos. Esos que tienen un nombre en el fútbol y, fundamentalmente, experiencia.

martes, 11 de octubre de 2011

UN POBRE EMPATE, POR CULPA DEL “TOQUE, TOQUE”

UN POBRE EMPATE, POR CULPA DEL “TOQUE, TOQUE”
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y escritor





El árbitro dio el pitazo inicial y los jugadores antofagastinos iniciaron las acciones con -a lo menos- ocho toques cortitos; tanto que retrocedieron hasta el área de su propio arquero. Ese fue el primer indicio que no sería una tarde feliz, sabiendo que Naval había ganado y los pumas necesitaban vencer a Copiapó para mantener la diferencia de 10 puntos.
Nunca la oncena local se sintió cómoda, ni siquiera las dos veces que fue en ventaja en el marcador, porque en general todo el equipo cumplió un pobre actuación, exceptuando al arquero López, que se mandó tres atajadas que eran goles cantados en el primer tiempo y alguna otra en la segunda fracción, ante una defensa que fue zarandeada por todos lados, notándose la ausencia del experimentado jugador Barra. Precisamente, el primer gol visitante, fue un grueso error defensivo, debido a esa adicción al “toque, toque” aún en plena área chica, en vez de reventar el balón para salvar cualquier situación conflictiva.
A esa porfiada manía del excesivo toquecito intrascendente, se sumó –obviamente- la falta de profundidad; la excesiva centralización del juego; la desubicación en todas las líneas, la debilidad en la marca y la diversidad de errores técnicos y para todos los gustos, como no saber bajar un balón, pegarle defectuosamente, o ignorar cómo utilizar el cuerpo y los brazos en balones divididos; imposibles de corregir en jugadores ya hechos.
Como es sabido, si no anda bien el jugador Escudero, el equipo queda a merced de “a lo que salga”. Y como su cometido fue un desastre –tanto que debió ser sustituido- el equipo hizo agua en la mitad del campo, allí donde se ganan y se pierden los partidos.
Y si Copiapó no se llevó los tres puntos, fue por pura impericia técnica, porque en cada ataque visitante, se derrumbaba la estantería puma y nadie pensaba en la inmensa diferencia de 36 puntos en la tabla de posiciones, entre el puntero y el colista.
Este colista, irremediablemente condenado a tercera división, conducido por un viejo conocido. El flaquito Ibarra, experto en vender pomadas, desenrrollar culebras y sacar la suerte con los naipes, que estuvo muy activo durante todo el partido, gritando, incentivando, reclamando, etc. En cambio, acá se empotraba en la banca y no lo sacaban ni con una grúa del Puerto.
Al final, el empate 2-2 ante el colista, fue poco premio para el equipo copiapino. Y sin marca, ni creación en el mediocampo, Antofagasta fue un equipo sonámbulo. Aparte que nadie grita, -para hacerlos reaccionar, tocarles el amor propio o mandarle saludos a la mamá de quienes la embarran- por la carencia endémica de un líder curtido en mil batallas.
Ante un equipo tan mal parado en la cancha, miraba insistentemente el reloj, para que terminara el sufrimiento y conformarme con un mísero puntito, porque así como sucedían las acciones, rondaba el triunfo de Copiapó en cualquier instante, cuyos delanteros ingresaban hasta la cocina “como Pedro por su casa”.
Inexplicable resultó el cometido de la oncena puma, que se veía un elenco bien estructurado, sólido e incluso derrochaba galanura por largos pasajes en otros partidos, con tranco seguro de campeón.
Se acortó la distancia a ocho puntos y aparecieron las dudas, en cuanto a que sin la tradicional alineación titular, sumado al bajo rendimiento de otros jugadores que son fijos en el equipo, los antofagastinos pasan a ser un cuadro común y corriente. De esos que abundan en la medianía de la tabla de posiciones.
Yo te quiero ver campeón…pero así, con tantos toquecitos cortitos, no se consigue nada.




martes, 27 de septiembre de 2011

¡LOS PRIMEROS 45 MINUTOS, ESTUVIERON DE MÁS!

                    ¡LOS PRIMEROS 45 MINUTOS, ESTUVIERON DE MÁS!

Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor



Quítale al primer tiempo, el gol antofagastino conquistado a los 45 minutos por Erick Pino -en la única jugada con velocidad y bien finiquitada- y te queda la más pura expresión de una vulgar pichanga. Si alguien aún no sabía qué significaba una pichanga de fútbol, tendría que haber asistido al Parque Juan López, a presenciar el primer tiempo entre los pumas y Magallanes para aprender de inmediato su soporífero significado. Un ir y venir del balón, sin ton si son; tiros al arco que se iban a las nubes o al banderín del corner; saques laterales por toneladas; algunos caramelos que ni siquiera alcanzaban para entibiar las manos de los arqueros y kilómetros de jugadas cortitas, menuditas, livianitas y otros calificativos afines para acciones tan deslavadas, que a nadie se le hubiese ocurrido pensar que Antofagasta era el puntero y que el equipo carabelero necesitaba puntos urgentes para no desaparecer del fútbol profesional.
Por eso, hasta ese momento, mucho mejor estuvieron las empanadas calentitas –pasadas a cebolla-, que vendía el “do, do por cien”, para entibiar la gélida mañana.
En la segunda fracción fue otro partido, porque la visita buscó la paridad con más hombres en ofensiva y en su adelantamiento generalizado, dejaba inmensos boquerones, muy propicios para meter pelotazos al vacío. Y pelotazos también al rival, porque Antofagasta no mejoró su accionar de forma sustancial, con jugadores de bajísimo nivel como Ronald González y Osmán Huerta, excepto en la jugada del penal que, más habilosito que otras veces, eludió al arquero antes que tirar “a lo que saliera”, al bulto.
Lanzamiento bien ejecutado por Rubina y llegó el tranquilizador 2-0, sin realizar nada extraordinario, debido a este Magallanes que sigue dando la hora con el “Arica” Hurtado en la banca. Un equipo que tan sólo mostró ser un “clon” perfecto de Rangers, la anterior visita. Es decir, nada de nada.
Así fue arrastrándose un triunfo fácil “sin saber leer, ni escribir”; entonces  la preocupación principal ya no fue Magallanes, sino los dos jugadores pumas que salieron lesionados, en jugadas normales y sin que mediara ninguna infracción descalificadora del rival. Además del prematuro agotamiento de ciertos jugadores, que abrió una interrogante respecto a la preparación física del plantel. Ya el año pasado, muchos jugadores terminaron “gateando” y el notorio declive físico, fue una de las causas primordiales de no ascender en las últimas fechas, al fútbol de honor.
Por el momento mandan los números. Esos 10 puntos de diferencia respecto del segundo en la tabla, que es Naval, en una jornada en que todos jugaron a favor de los pumas.
Sin embargo, la grisácea mañana no dio para celebraciones mayores, debido a la tristeza del viaje final de un puma campeón y auténticamente antofagastino, que triunfó en el mítico quillotazo de 1968 y las selecciones antofagastinas: René Jáuregui.
Se le rindió un respetuoso minuto de silencio, previo al inicio del partido.

(Leer entrevista a René Jáuregui, realizada el 2009, en su última visita a Antofagasta).



lunes, 12 de septiembre de 2011

¡SE ME PERDIÓ DE VISTA RANGERS Y NO LO PUEDO ENCONTRAR!

¡SE ME PERDIÓ DE VISTA RANGERS Y NO LO PUEDO ENCONTRAR!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor





Hasta el minuto 71, el partido de los pumas frente Rangers, se estiraba con un lánguido empate y el cuadro local sucumbía ante un evidente descenso físico, futbolístico y anímico, mientras los huasitos se agrandaban y llegaban con algunos caramelos a la valla de López. Minuto de incertidumbre en que las esperanzas quedaban a merced de los recién ingresados Narváez y Huerta, para volver a propiciarse las jugadas de gol, que no supieron cristalizar en el primer tiempo y que fueron amilanando la fortaleza espiritual de los jugadores pumas y el panorama se tornaba cada vez más grisáceo, en este partido de “seis puntos”, como decían aquellos que les gusta inventar cosas raras.
Vino un tiro libre, por la banda izquierda y en el habitual borbollón de hombres y en el rechazo parcial de la defensa sureña, apareció Ronald González que hizo explotar de júbilo a los dos mil incondicionales hinchas y a otros dos mil aparecidos.
De allí para adelante fue otro partido. Con el estímulo anímico que significó la apertura del marcador, todo cambió. Los jugadores rojinegros se fueron en busca de la paridad  y los pumas se encontraron con abundantes espacios para el contragolpe.
Nada mejor para un mediocampista y un delantero, que sorprender adelantada a una defensa para meter pelotazos al vacío y en profundidad. Y tanto mejor, si se trataba de Rangers, un equipo livianito y con algunos jinetes jugando fútbol. Claro que no todo fue “coser y cantar” para la oncena local, porque en la defensa talquina se escondía un longevo “criminal” de mil batallas en el cuerpo, pero en franca decadencia como es Marco Villaseca.
A partir de aquel “segundo aire”, comenzó el festín puma y muy bien por Giovanni Narváez, que se cuadró con el gol de la tranquilidad. Un antofagastino resistido por la hinchada local, desde tiempos inmemoriales. Y para más remate, cada vez que jugaba se mandaba desafortunadas jugadas que acrecentaba el rechazo de los que no tienen idea de fútbol, porque se trata de un jugador interesante y experimentado; además que tiene buen porte. Todos saben que yo detesto a los jugadores enanos.
Más allá de las cuentas alegres por haber perdido de vista a Rangers, el sublíder en la tabla de posiciones –el CDA le sacó ocho puntos de ventaja- inquieta el excesivo toque de balón del cuadro antofagastino, que para los “pichangeros” neófitos, pudiera aparecer atractivo, pero que es improductivo y también exasperante, cuando carece de rapidez, profundidad y sorpresa. Y durante largos pasajes del encuentro los jugadores albicelestes cayeron en ese jueguito anodino y estéril; razón fundamental del fracaso del fútbol chileno a nivel internacional.
Aún así, los pumas van en alza y se nota un equipo sólido y bien afiatado; pero lo que más pesa al ser evaluado por los rivales, es la mística que luce; esa aura que irradia, solamente el equipo que posee alma de campeón.
      

lunes, 29 de agosto de 2011

¡LOS PUMAS REGRESARON DE LAS VACACIONES!

¡LOS PUMAS REGRESARON DE LAS VACACIONES!
Ricardo Araya Maldonado
Periodista y Escritor


Triunfo inobjetable, claro y contundente. 3-0 vencieron los pumas al cuadro de Coquimbo, en una faena sumamente fácil, tranquila y halagadora, bajo un frío espantoso, como si estuvieramos en los "sures".
Nadie alcanzó ni siquiera a ponerse nervioso, -algo tan típico entre los hinchas de verdad-, cuando no salen las cosas dentro del campo de juego, porque recién los jueces venían saliendo de los camarines, cuando un balón abierto por la banda derecha lo tomó el chiquilín Huerta, se perfiló casi en diagonal en demanda del arco y en vez de rematar al pórtico, hizo el pase ligeramente hacia atrás, con tan buena suerte para Ronald González que en su fallido intento por amortiguarlo con el pie, le rebotó en el botín y traspasó lentamente  la línea del gol.
De allí para adelante y en todo el partido, resultó una faena muy tranquila para el arquero López. Una que otra atajada de cierto peligro y lo demás fueron puros caramelos, ante la carencia de delanteros relevantes en la vanguardia coquimbana.
En el segundo lapso, de nuevo otro gol antofagastino, cuando el árbitro ajustaba su cronómetro. Un rebote de un tiro libre, que manoteó el portero pirata, lo tomó Oyarzún y mandó un furibundo zapatazo que remeció el vertical opuesto y se fue violentamente al fondo de las mallas.
Los pumas mandaban en todos los sectores de la cancha, notándose nítidamente la faena de Escudero,  marcando la diferencia y dejando en claro que es una pieza fundamental en el andamiaje del equipo albiceleste. Y a mi entender, fue el valor más destacado del plantel en la conquista de la segunda gran estrella puma. Con su retorno a la titularidad, dio por terminadas las vacaciones de invierno que se tomaron sus compañeros en las primeras fechas, que hicieron dudar a muchos que repetirían la excelente campaña del torneo de apertura.
Ojalá que este triunfo marque el término del bajón, que experimentan todos lo cuadros que se encumbran por sobre el resto en la tabla de posiciones y nuevamente ocupe los lugares de avanzada, ya habituados -por fin- al nuevo campo de juego.
Luego, vino la yapa; el tercer gol puma, con un impecable globito que hizo Ronald González, ante la salida del portero Mandujar y la desatada algarabía ante tan inusitado marcador.
El resto del partido, fue un mero trámite y carente de interés, con un cuadro aurinegro tan entregado que ahorra más comentarios; así, muy pronto aparecieron los oles surtidos para entibiar la fría mañana, pero tal entusiasmo no alcanzó para hacer la "ola", porque es un estadio demasiado chico y se requieren más espectadores, que los dos mil hinchas incondicionales de siempre.
Yo hubiera preferido que en vez de tantos oles, hubiese aflorado el "instinto asesino" de los jugadores antofagastinos para hacerle un boleta de proporciones al cuadro de la cuarta región. No oculto que, por definición, a ese equipo le tengo "mala", al igual que a Wanderers, Concepción y, obviamente, los "campeones de mentira" santiaguinos.
Volviendo a los pumas, tampoco puedo ponerme tan exigente con ellos, si recién venían llegado de vacaciones...

martes, 23 de agosto de 2011

JUGANDO A SER INSPECTOR MUNICIPAL

Ricardo Araya Maldonado
Periodista


Recientemente, la Municipalidad citó a los presidentes de las Juntas de Vecinos de Antofagasta para que cooperaran en una nueva campaña de aseo, por el bien de la ciudad; loable iniciativa que por si misma, atrajo masivamente a los dirigentes de las más poblaciones de la “Perla del Norte”.
En un gran derroche de imaginación del “comité creativo”, la alcaldesa Marcela Hernando procedió a entregarles unos talonarios que contienen "partes de cortesía" y una tarjeta de credencial, que habilita a dichos directivos comunales para que "cursen" infracciones también de cortesía a aquellos vecinos que sorprendan botando escombros y basuras en las diversas calles de sus poblaciones.
Sin embargo, después de las dos primeras notificaciones, al tercer parte se acabará toda la "cortesía" y dichos infractores serán denunciados a los juzgados de policia local, para que los respectivos jueces procedan a sancionarlos, según la ordenanza respectiva.



De inmediato, me surgieron las dudas y contrariedades... ¿Por qué, no realizan dicha función esa pléyade de inspectores municipales, que se dedican a sacar partes a los vehículos mal estacionados, sabiendo que cada día hay menos espacios públicos, precisamente porque la municipalidad restringe sistemáticamente las calles para tal efecto?. Así mejoraría la mala imagen y antipatía que generan estos funcionarios municipales ante la opinión pública, en el afán de generar más recursos económicos para el municipio.
Para ejercer eficientemente tal función, de seudo-funcionario municipal, tendrá que ser un dirigente vecinal ocioso, sin otras obligaciones cotidianas laborales ni hogareñas, dispuesto a andar "aplanando calles" y al acecho durante todo el día, en el afán de sorprender "in fraganti", a un vecino desconsiderado con el antiguo anhelo de mantener una ciudad limpia.
¿Quién va a "pescar", a esos voluntarios, si son sorprendidos tirando basura en lugares prohibidos?. Obviamente, nadie entregará sus datos personales.
Claro, los dos primeros "partes" de reconvención, serán pura risa, loables intenciones y promesas sin futuro. Y si llegase la tercera infracción, más que seguro que se producirá un diálogo áspero, con caras de pocos amigos y probablemente intervendrán otras personas, en un ambiente que se irá enrareciendo por la controversia, que traspasará la frontera del mero tema del aseo, propiamente tal, llegando a las “cosas de vecinos”, que en muchos casos representan situaciones conflictivas y de antigua data.
¿Y si el "inspector" y el "infractor", son amigos?...O no pasará nada, porque según el sentido común los amigos no están para andarse perjudicando...o bien, se acabará la amistad de años, ya que la discusión adquirió ribetes inadecuados.
¿Tan sólo una credencial y un talonario bastan para convertirse en "inspector municipal"?.
No. definitivamente no me gustó la iniciativa, porque a futuro al ingenioso "comité creativo", se le podría ocurrir utilizar a los mismos vecinos para otras labores, que son propias de los funcionarios municipales.
En otras palabras, mejor "pastelero a tus pasteles"...

domingo, 7 de agosto de 2011

"ES LO QUE HAY" (EN CUANTO A CANCHAS Y DIRIGENTES)

"ES LO QUE HAY" (EN CUANTO A CANCHAS Y DIRIGENTES)
Ricardo Araya Maldonado
Periodista


Una cancha pequeña, muy pequeña -quizás con las dimensiones mínimas reglamentarias-, graderías incómodas  y situada "donde el diablo perdió el poncho", fue el escenario -el Parque Juan López"- de la primera derrota 1-2 de los pumas ante Everton, jugando de local.
Allí, nadie se sintió a gusto. Ni el público -poco más de dos mil personas-; ni los "alaracos del micrófono", que relataron a la intemperie y, mucho menos, los jugadores locales, que siguen de vacaciones pese a que hace 45 días terminó el campeonato de apertura.
Fue una de esas derrotas que no dejan huellas, ni quedan en algún registro de la historia -a despecho que el cuadro puma quedó como un equipo comparsa en la tabla de posiciones-, pero que pone una luz de alerta  e incertidumbre, respecto de la campaña que cumplirán durante el resto de la temporada.
Triunfo visitante muy justo, merecido y predecible desde el inicio de las acciones. Con mejores llegadas de gol  y dominio territorial, ante un cuadro albiceleste errático, displicente, abúlico, de esfuerzo medido, sin chispa y con las mismas carencias de siempre, que resulta ocioso repetir porque "nada nuevo bajo el sol" y de importancia, ocurrió con las contrataciones en el tiempo del receso futbolístico. Más si faltó Escudero, que fue el jugador que llevó el peso de la campaña anterior y Richard Olivares, que pone fútbol y agresividad, en los momentos claves del partido.
Desgraciadamente este tipo de cancha favorece aún más al rival que viene a agruparse en la defensa, reduciendo los espacios y jugando con las archiconocidas artimañas de los equipos "ratones". Por eso, los jugadores pumas nunca le encontraron "la vuelta al partido", estuvieron completamente obnubilados en ideas generadoras de buen fútbol y muy perdidos en tiempo y distancia, en un campo de juego totalmente extraño, de pasto sintético, que incluso lucía descolorido.
Creo que faltó manejo dirigencial para estirar los plazos de inicio de las obras  para entregar el Estadio Regional a fines de temporada, pero difícilmente puede pedirse una buena gestión a ilustres desconocidos que pasan encerrados en una oficina, o en turnos de 4x4, "lejos del mundanal ruido", con un jefe por delante y que, por lo mismo, carecen de los contactos gubernamentales y políticos para  haber dilatado el proceso de remodelación y haberse “adueñado” del Estadio Regional, hasta haber conseguido el retorno al fútbol grande, con la vuelta olímpica incluida.
"Es lo que hay" (y bien poco), dirá resignadamente más de algún fanático de mi CDA amado.

martes, 2 de agosto de 2011

EMOTIVO LANZAMINETO DE PROYECTO “LUIS SANTIBÁÑEZ, ANTOFAGASTINO Y TRIUNFADOR”

EL HINCHA MÁS HINCHA
SIGO SIENDO PUMA

  EMOTIVO LANZAMINETO DE PROYECTO “LUIS SANTIBÁÑEZ, ANTOFAGASTINO Y TRIUNFADOR”

En la Casa de la Cultura de Antofagasta se desarrolló el acto de lanzamiento del proyecto “LUIS SANTIBÁÑEZ, ANTOFAGASTINO Y TRIUNFADOR”, aspiración que busca plasmar en un libro la historia del técnico antofagastino más exitoso del fútbol nacional.
El autor del futuro libro es nuestro colaborador del sitio www.antofagastina.cl Ricardo Araya Maldonado. Periodista que llevará a cabo el tan esperado reconocimiento a uno de los más grandes hombres de esta tierra, de mar, desierto y fútbol.
Ricardo Araya Maldonado entonces, sigue aportando identidad total por nuestra querida Antofagasta.  Sumará así su 5º libro a la historia deportiva antofagastina.



María Plaza, destacada Dirigenta junto Ricardo III y Ricardo Araya Maldonado, gestor  del proyecto.


Toda la historia de AFA AP-CDA-CDA reunida para homenajear a un gran hombre: Luis Santibáñez Díaz.


Bastante público femenino acompañó la ceremonia.

En primer plano Juan Acevedo y Guillermo Miranda, Grandes PUMAS de todos los tiempos.


La Sra. Nydia (representante del Gerente Administrativo CDA Manuel Donoso) junto a los históricos PUMAS del '68 Juan Pelayo Ayala y Jaime Berly.


 Patricia Jeraldo, Ricardo y Claudia Fernández.




La gran familia Ayala.

 

El periodista y escritor junto a dos de sus publicaciones.

  Ximena y Patricia Jeraldo.


Entre los especiales invitados divisamos a nuestro gran amigo de la UcN y Agrupación de ex jugadores PUMAS: Eduardo Verdejo Green.


Marcelo y Jaime Vildósola, PUMAS ex CDA e hijos del gran defensa PUMA Jaime Vildósola Karapas.







Jorge "Coco" Torres, Locutor y maestro de ceremonia.

Jaime Berly, arquero PUMA ex AP, recibiendo su testimonio.


Leonel Sánchez, ex jugador CDA y actualmente Entrenador, Marcelo Vildólsola, ex Jugador CDA, la Sra. Nydia, funcionaria del CDA, Ricardo Araya Maldonado, Periodista, María Plaza, destacada ex dirigenta, y Jaime Vildósola hijo, ex jugador  CDA.


Tito Cerda Araya, Juan Antonio Marrodán,  y Nelson Flores.

Nelson Bennett Díaz, hermano de Don Luis Santibáñez.

Ricardo Araya Maldonado y uno de los sobrinos de Don Luis Santibáñez: Manuel Vergara Santibáñez.

Luis Cáceres, quijote de AFA, Juan Pelayo Ayala, lo más grande, y uno de los últimos gladiadores de la selección dorada de AFA Antofagasta: Leonel González Arias.



Guillermo Miranda junto a una de las damas presentes.

Juan Acevedo, Luis Parraguez y Guillermo Miranda, todos PUMAS ex AP-CRA-CDA.
   
















Por Toño López. 
Nos vemos si Dios quiere

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